EE.UU. | Un Estados Unidos profundamente dividido muestra las heridas de su democracia con el asalto al Capitolio — RTVE.es

01.08.2021 |

Por LAURA GÓMEZ DÍAZ

Seguidores del presidente Donald Trump protestan frente al Capitolio AFP

La división en la sociedad estadounidense alcanzó un punto álgido este miércoles durante el asalto al Capitolio de Washington D.C. por parte de cientos de seguidores del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, que lograron superar los cordones policiales y entrar en el edificio. Este ataque a la sede de las dos Cámaras del Congreso estadounidense ha subrayado que aún queda mucho para que cicatricen las heridas en la democracia del país.

Expertos consultados por RTVE.es afirman que este episodio, que ha sido “una vergüenza nacional”, puede servir como una vacuna para reforzar la democracia más antigua del mundo y para acercar las posiciones de demócratas y republicanos.

A partir del 20 de enero Joe Biden tendrá la misión de curar esa democracia y unir al país, algo que prometió en su primer discurso como presidente electo.

La necesidad de cuidar la democracia

La irrupción en el Capitolio se produjo en el momento en el que se celebraba la sesión para ratificar el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales después de que Trump reiterara las acusaciones infundadas sobre el fraude electoral. El asalto acabó con, al menos, cuatro muertos y 14 policías heridos.

El suceso ha puesto de manifiesto una herida que se viene gestando desde hace años y ha dado una señal de alarma al mundo, según afirma la profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea Alana Moceri, ya que ha demostrado que la democracia “es frágil” y que, por esta razón, “es importante cuidarla”.

“En cuatro años hemos visto que la democracia no es tan sólida y que debemos cuidarla”, ha indicado en declaraciones a RTVE.es, refiriéndose al tiempo que ha estado Trump en la Casa Blanca.

Una “vacuna” para fortalecer la salud democrática

Ernesto Castañeda, profesor de la American University de Washington D.C., asegura que esta herida puede curarse y que también puede servir como “ una vacuna para expandir la democracia”, siempre y cuando los ciudadanos y sus líderes actúen de forma responsable.

“Ninguna democracia debe dormirse en los laureles. La inclusión de, por ejemplo, minorías étnicas e inmigrantes expande la democracia; la limitación de la libertad de prensa la debilita”, ha explicado en declaraciones a RTVE.

Los expertos señalan que para reparar la democracia después de este evento también es necesaria la unión entre demócratas y republicanos. Xabier Fole, profesor de Literatura española en la Universidad de Georgetown, asegura que “los demócratas no deberían seguir echando gasolina al fuego” y que la única forma para “cicatrizar las heridas” es convocando a los representantes de ambos partidos.

Cerca de 75 millones de personas votaron a Trump en las elecciones presidenciales de noviembre y decenas de miles de sus seguidores se reunieron este miércoles en los alrededores de la Casa Blanca para la marcha llamada “Salvar EE.UU.”, donde el presidente les animó a detener el “fraude” electoral. Tan solo una hora después los manifestantes se desplazaron hacia el Capitolio, cumpliendo las sugerencias de Trump, donde lograron entrar superando los cordones policiales.

“Son millones de personas que han votado a este hombre que ha instigado esto después de cuatro años y que proporciona una nueva realidad en el país (…) Ha sido una vergüenza nacional, pero ahora Biden tiene la misión de cicatrizar y haciendo partidismo no va a conseguir solventar la división. El trabajo es difícil y puede ser incluso imposible de conseguir en cuatro años”, ha recalcado Fole.

Un futuro incierto

Líderes tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata se plantean ahora destituir al presidente antes de que termine su mandato el próximo 20 de enero. Para relevar a Trump existen dos vías: la 25ª enmienda a la Constitución y un impeachment, aunque esta última es bastante complicada debido a la falta de tiempo.

Para destituir al presidente con un impeachment, una mayoría simple de los 435 miembros de la Cámara Baja debe aprobar presentar cargos y después el proceso se traslada al Senado. La Cámara Alta debe llevar a cabo un juicio político y para destituir al mandatario se necesitan dos tercios de los votos del Senado.

En diciembre de 2019 Trump se sometió a un impeachment a raíz de sus intentos por presionar a Ucrania para investigar a Biden y a su hijo. El Senado absolvió finalmente al presidente, pero el proceso duró hasta cinco meses.”No hay tiempo material para un impeachment y la Constitución no recoge un impeachment exprés”, ha señalado José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá de Henares, en Las mañanas de RNE.

Por su parte, la 25ª enmienda, adoptada tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963 y ratificada en 1967, está diseñada para atajar situaciones en las que un presidente no es apto para la presidencia, pero se niega a renunciar al cargo.

Gurpegui considera que Trump “ ha cavado su tumba en las escalinatas del Capitolio” y que inhabilitarlo por la 25ª enmienda podría “hacer resurgir a Trump del momento que está ahora, el más bajo de todo su periplo presidencialista”.

División en el Partido Republicano

El profesor Ernesto Castañeda afirma que el asalto al Capitolio continuará debilitando el apoyo mayoritario que Trump tenía del Partido Republicano en el Congreso y otras oficinas públicas. “Por más popular, reivindicativo o amenazante que sea un líder, los servidores públicos y los ciudadanos debe n poner por delante la Constitución y los valores democráticos”, ha indicado.

Por su parte, el catedrático José Antonio Gurpegui asegura que Trump ha conducido al Partido Republicano a una “ hipotética o posible partición”, algo que considera “un peligro real”. “Incluso antes de estos acontecimientos era un hecho que podía ocurrir, que el ala trumpista del Partido Republicano se segregara. Ahora esta posibilidad es incluso mayor”, explica.

A pesar de que su mandato finalizará en tan solo dos semanas, Donald Trump parece tener un plan para presentarse a las elecciones presidenciales de 2024 o que lo haga alguno de sus hijos.

Tras los acontecimientos de este miércoles, esta posibilidad aparentemente se ha desvanecido dentro del Partido Republicano, lo que ofrece la posibilidad de que Trump o algún miembro de su familia lo intente fuera del partido. Esto supondría el “mayor peligro para el Partido Republicano”, según Gurpegui, teniendo en cuenta el gran número de votos que Trump recibió en las últimas elecciones.

Originally published at https://www.rtve.es on January 8, 2021.

Ernesto Castañeda is the author of “A Place to Call Home” and “Building Walls.”

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